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14 de mayo de 20262 min de lectura

Qué preguntar antes de encargar un desarrollo a medida

Un buen desarrollo a medida empieza con las preguntas correctas, no con el presupuesto.

Un buen desarrollo a medida no empieza con el presupuesto: empieza con las preguntas correctas. Estas son las que más veces evitaron un proyecto que terminaba mal.

¿Quién es dueño del código?

Parece obvio y casi nunca está escrito. Si el sistema es tuyo, el código tiene que serlo también — con acceso al repositorio, no una carpeta comprimida que te mandan al final.

Si no podés llevarte el código, no encargaste un desarrollo: alquilaste uno.

¿Cómo queda documentado?

La documentación no es un manual de 200 páginas que nadie lee. Es, como mínimo:

  • Cómo se levanta el sistema desde cero.
  • Qué variables de entorno y servicios externos necesita.
  • Cómo se hace un backup y cómo se restaura.
  • Qué decisiones raras se tomaron y por qué.

¿Qué pasa con el soporte después de la entrega?

Todo sistema en uso necesita mantenimiento. Definí de antemano qué entra en garantía, qué se cobra aparte y en cuánto tiempo se responde.

La diferencia entre un bug y un cambio

Un bug es algo que no hace lo acordado; un cambio es algo nuevo. Acordar esa frontera antes de empezar evita casi todas las discusiones incómodas del final.

¿Se puede entregar por partes?

Un proyecto que recién muestra algo a los seis meses es un proyecto con seis meses de riesgo acumulado. Preferí una primera entrega chica que ya sirva, aunque no tenga todo.

  1. Primero, lo que resuelve el dolor más grande.
  2. Después, lo que ahorra más tiempo por día.
  3. Al final, lo que es lindo tener.

¿Con qué se construyó?

No hace falta que entiendas la tecnología, pero sí que la respuesta exista y sea común. Una tecnología popular es un seguro de continuidad: si mañana necesitás otro equipo, va a haber quien la conozca.

¿Qué pasa con mis datos?

Dónde se guardan, quién puede verlos y cómo se exportan si algún día cambiás de sistema. Preguntalo al principio, cuando todavía es una decisión de diseño y no un problema.


¿Tenés un proyecto en mente y no sabés por dónde empezar? Contanos qué necesitás y te decimos con franqueza si conviene hacerlo a medida o si ya existe algo que lo resuelve.